Mientras trabajaba con esta obra me vino a la memoria un libro de Edith Wharton, Encanto y compañia. Cuando leo tengo la costumbre de tener un lápiz a mano para recalcar lo que me parece interesante y hacer anotaciones. Este es uno de esos párrafos subrayados:
Pero algunas veces he pensado que la naturaleza femenina es como una gran casa llena de habitaciones: está el vestíbulo, por el que pasa todo el mundo cuando entra y sale; el salón, donde se reciben las visitas formales; la sala de estar, donde los miembros de la familia van y vienen a su antojo; pero más allá, mucho más allá, hay otras habitaciones, los pomos de cuyas puertas quizás nunca se giran; nadie sabe el camino para llegar hasta ellas, nadie sabe a dónde van; y en la habitación más recóndita, la más sagrada entre las sagradas, el alma está sentada y espera unos pasos que nunca llegan.
En el jardín
Acrílico sobre cartulina Basik encolada a madera montada sobre bastidor 65x81
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lunes, 22 de julio de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
Desprenderse de un sueño
Hay una frase de William Blake que a mí me explica muchas cosas: El hombre que tiene deseos pero no actúa, engendra pestilencia.
Desprenderse de un sueño I
Papel para entelar paredes, rotulador. 38'5x43'5 cm.
Una nueva historia visual de Desprenderse de un sueño, he utilizado papel entelado para decorar paredes, obligándole a perder su cometido original.
¿Está todo sujeto a tener un sentido?. Creo que en los objetos cotidianos existe un tipo de belleza que se nos revela cuando han olvidado su razón de ser.
Desprenderse de un sueño I
Papel para entelar paredes, rotulador. 38'5x43'5 cm.
Una nueva historia visual de Desprenderse de un sueño, he utilizado papel entelado para decorar paredes, obligándole a perder su cometido original.
¿Está todo sujeto a tener un sentido?. Creo que en los objetos cotidianos existe un tipo de belleza que se nos revela cuando han olvidado su razón de ser.
martes, 7 de mayo de 2013
La edad de la inocencia
Edith Wharton fue la primera mujer que ganó el premio Pulitzer de Novela en 1921 con La Edad de la Inocencia.
Refleja el estricto universo cerrado de los convencionalismos sociales de la alta sociedad de Nueva York a finales del siglo XlX, saturado de leyes que impiden la manifestación espontánea y natural de los sentimientos, siempre aderezado con todo tipo de cotilleos de los personajes.
Pero también es la historia de un adulterio frustrado descrito por el protagonista, Newland Archer, deseo que provoca el despertar de su conciencia a una vida sin corsés sociales.
Archer se siente atraído por la condesa Olenska, mujer emancipada y criticada de excéntrica por sus tradiciones europeas, quiere ser su amante justificando su deseo de verdadero y diferente frente al desprecio que siente por los otros hombres y sus concubinas. Al mismo tiempo defiende la inocencia femenina, siendo su mujer el modelo de todas las virtudes que una dama debe poseer como la dulzura y la sumisión.
La evolución de Archer a lo largo de la narración me produce una profunda tristeza, se tendrá que acomodar a su encorsetado destino frente al desmoronamiento de las creencias y tradiciones en las que creció.
Desprenderse de un sueño
Acrílico sobre cartulina Basik pegada a madera montada sobre bastidor
50x100 cm.
Refleja el estricto universo cerrado de los convencionalismos sociales de la alta sociedad de Nueva York a finales del siglo XlX, saturado de leyes que impiden la manifestación espontánea y natural de los sentimientos, siempre aderezado con todo tipo de cotilleos de los personajes.
Pero también es la historia de un adulterio frustrado descrito por el protagonista, Newland Archer, deseo que provoca el despertar de su conciencia a una vida sin corsés sociales.
Archer se siente atraído por la condesa Olenska, mujer emancipada y criticada de excéntrica por sus tradiciones europeas, quiere ser su amante justificando su deseo de verdadero y diferente frente al desprecio que siente por los otros hombres y sus concubinas. Al mismo tiempo defiende la inocencia femenina, siendo su mujer el modelo de todas las virtudes que una dama debe poseer como la dulzura y la sumisión.
La evolución de Archer a lo largo de la narración me produce una profunda tristeza, se tendrá que acomodar a su encorsetado destino frente al desmoronamiento de las creencias y tradiciones en las que creció.
Desprenderse de un sueño
Acrílico sobre cartulina Basik pegada a madera montada sobre bastidor
50x100 cm.
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